17 de Marzo de 2006
botellon
Confieso que estoy un poco desencantado del alejamiento de posturas que cada día parece afianzarse en el panorama musical.
Me refiero a la distancia entre la industria y el consumidor.
Porque, de momento, muy poquitos músicos nos salimos de la tónica general y afrontamos el reto del futuro con optimismo.
Algunos autores no son informáticos y muchos no usan Internet mas que para leer sus mails. De lo que pecan es de ignorancia.
Como nos cuenta Carlosues, dar por hecho el uso de CDs, discos duros, ADSL, móviles, etc. para copiar música es una frivolidad insostenible.
Vender, sin embargo, tu alma a unas cuantas empresas que, a cambio de hacerte publicidad, te sangran y luego te arrojan por el inodoro, y pensar que tu carrera está en peligro por el P2P, es ser un poco cagueta y conformista, lo cual no casa con la condición de creador.
El caso es que me llama la atención el dispositivo policial preparado para evitar el macrobotellón (y no entro a juzgar que la gente desparrame o no, no es el motivo de este post).
Prohibir debería ser recogido en la wikipedia como sinónimo de alentar.
Veo muchos parecidos entre el hecho de beber en la calle y la situación de las descargas.
1- la hipocresía del sistema que ante una situación incomoda opta por lo fácil, la prohibición
2- la hipocresía otra vez por ser un acto que sólo es legal cuando se realiza dentro del marco del negocio (el bar o itunes)
3- el intento patético de pedirle a los jóvenes lo que los adultos son incapaces de dominar.
4- la absoluta incoherencia de pretender cobrar unas cantidades astronómicas por algo que en la práctica es casi gratuito
5- la capacidad de ponerse de acuerdo los usuarios para saltarse las normas. En este caso, no están en su derecho (con las descargas, si), pero el derecho ha de ser sentido común y si el verdadero sentido de prohibir el botellón es la salud del joven, que cierren las discotecas
6- La prohibición estimula el inconformismo.
Hoy en día hay leyes que hubieran significado una aberración en el pasado, pero se aplicaron por sentido común.
Azotar o lapidar a una adúltera es en algunos países “lo lógico”.
La industria piensa que pagar por cada copia es “lo lógico”, pero no es así.
Lo lógico es que, ya la tecnología permite acceder a la cultura como a un libro en una biblioteca, la ley se adapte a una circunstancia de facto, por lo tanto hay que adaptarla a esta nueva situación en vez de endurecerla.
Ya es hora de asumirlo y ponerse en marcha para sacarle partido al futuro.
Por cierto, voy variando los temas, no dejéis de visitar el sitio y de recomendarlo. Gracias.
Alex de la Nuez a las 04:33 PM | Referencias 0Nunca me hubiese planteado las similitudes entre el botellón y las descargas de música, pero tienes toda la razón en tus argumentos.
Especialmente sangrante es el punto dos, la hipocresía de considerar algo legal sólamente cuando se pasa por caja. Porque al ritmo que vamos, habrá que pagar por respirar.
Un saludo.
David Pérez | 17 de Marzo de 2006 - 06:44 PMni dos.
| 18 de Marzo de 2006 - 10:10 PMMmmmm...¿A que da alegria saber que hasta en las boda tendrás que pagar a la SGAE?
No soy amigo de esos festejos, pero la indecencia de estos macarras no tiene límite.
VIVA EL ROBO INSTITUCIONALIZADO!!!
"5- la capacidad de ponerse de acuerdo los usuarios para saltarse las normas. En este caso, no están en su derecho (con las descargas, si)"
Ya has diche que no es el tema, pero creo que los jóvenes también están en su derecho de beber en la calle (¿si se bebe en una terraza está bien y si es en un parque mal?).
Lo que debe evitarse es dejarlo todo hecho una porquería después y el exceso de ruido (que las discotecas tienen que limitar la emisión de ruidos al exterior independientemente de la venta de alcohol).
Por lo demás, completamente de acuerdo, sobre todo en el "ya que no somos capaces de convencer, prohibamos".
Jokin | 20 de Marzo de 2006 - 12:55 AMno están en su derecho por ser ilegal, no porque me parezca mal, nada mas lejos de mi intención criticarlo
alex de la nuez | 20 de Marzo de 2006 - 12:13 PMAclarado. Se vé que no ando muy al tanto de los cambios legales ^_^U
Jokin | 20 de Marzo de 2006 - 05:15 PMYo añadiría que ambas también son utilizadas por los medios para montar una farsa donde se exagera el tema haciendo gala del sensacionalismo más chavacano y lamentable. Se crea el problema en los medios, se soluciona el problema en el Congreso, prohibiendo.
Así parece que funciona todo. Lamentable. En fin.
Buena la comparación
dr Boiffard | 20 de Marzo de 2006 - 05:40 PMLa verdad que este fin de semana he estado pensando bastante en eso mismo. Pocas actividades de ocio no están enmarcadas en una actividad comercial, de hecho se tiende a canalizar el ocio hacia el comercio. Además, se tiende hacia la estandarización de la población, que todo el mundo escuche lo mismo, baile lo mismo, vea la misma mierda en la tele, vista igual y se divierta de una forma parecida. Cada vez me veo más aislado en este mundo en el que vivo en el que se potencia el "estado de zombie", que son calladitos y no se quejan (por lo menos lo del botellón les ha salido un poco rana a los antibotellón), quizás no todo está perdido
Estupenda reflexión Alex
peregil | 20 de Marzo de 2006 - 07:54 PMBuenass.
Supongo que os habréis dado cuenta de que algunos de los más quejosos con la moda del "botellón" son los propietarios de bares de copas, discotecas, etc... que quieren influir para que se instauren ordenanzas municipales que prohiban el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública.
Así ellos tendrían el monopolio de la venta de garrafón a 6 ó 10 euros la copa... y, si no puedes, chaval, o te jodes, o te empapelan a multas....
Existe una analogía más que evidente con la industria discográfica y el P2P... nuevos caminos se abren para abarcar nuevos tiempos... y los dinosaurios que se extingan, ya va siendo hora.
Un saludo. WhiteShark.
WhiteShark | 20 de Marzo de 2006 - 08:08 PMAl corsé social le empiezan a apretar los michelines...
Saludos!
No sé si os acordáis de cuando Gallardón lanzó la propuesta de organizar catas de vinos para jóvenes. Toda la parroquia santurrona de izquierdas (tanto o más temible que la de derechas) se le echó al cuello con las excusas de siempre (fomento del alcoholismo y el desenfreno), cuando habría sido el mejor antídoto contra el calimocho y el lamentable modo de beber que se está extendiendo como al pólvora entre la juventud. Para una buena idea que tiene el horadador, va y no sale a adelante.
ddaa | 22 de Marzo de 2006 - 03:08 PMddaa, no estoy de acuerdo. El calimotxo y el buen vino no son incompatibles.
Ciertamente la propuesta de Ruiz Faraón era buena. Pero beber calimotxo no me parece un "lamentable modo de beber". Yo bebo cerveza normalmente, pero prefiero el calimotxo a las bebidas de alta graduación, además que si todo el mundo bebiera calimotxo no habría ningún crío con coma etílico nunca. Porque a las generaciones de ahora les da por empezar a beber a los 14 y encima empiezan por lo de 40º grados.
A mí me gusta tomar un buen vino en las comidas cuando se tiene la ocasión, no controlo mucho de vinos pero empiezo a pillar la diferencia entre un Marqués de Riscal y un jumilla barato, y por supuesto el don Simón de brick. Pero el vino me empezó a gustar mezclado.
El calimotxo es barato y está rico. Y tiene su encanto, es el icono del auténtico botellón. Y no los bakalas con el coche tuneado sonando con un mil botellas en el maletero.
dr Boiffard | 23 de Marzo de 2006 - 02:26 PMLas personas que consumen alcohol de forma abusiva e incluso las que dependen de él son prácticamente indistinguibles, a simple vista, del resto de la sociedad. Así pues, desterremos de una vez por todas los viejos estereotipos referidos a «los alcohólicos». Esos clichés en los que se asociaba esta enfermedad a los «mendigos», «viciosos», «borrachos», etc. y por los que no se aceptaba ninguna implicación del resto de la sociedad, ya que se consideraba únicamente responsabilidad del «bebedor» el mantener ese abuso.
El hecho de que las personas dependientes puedan llevar, en algunos casos, una vida social casi normal o realizar una activad laboral, que en casi todo puede ser similar a la del resto de sus compañeros de trabajo; conlleva que en muchas ocasiones sea difícil identificar al alcohólico sólo basándonos en su apariencia o manifestaciones exteriores.
Ahora bien, cada sustancia de abuso presentará algunas particularidades que nos ayudarán a identificar al consumidor. Nosotros planteamos, como uno de los objetivos de este texto, revelar las de los adictos al alcohol, y para ello ofrecemos algunos datos introductorios.
Según el Observatorio Español Sobre Drogas, se está asistiendo a una mayor penetración social del uso del alcohol con una reducción de los consumos habituales. Los adultos consumen de forma más regular durante la semana (vino y cerveza) y, aunque su conducta no genere alarma social, son los adultos los que atesoran la mayor parte de los problemas derivados del abuso del alcohol. La edad media del primer consumo es a los 13 años. El consumo semanal llegaría a los 14 años, siendo los jóvenes de 20 a 24 años los que con mayor frecuencia se embriagan.
Los adolescentes han pasado de la cultura de la litrona de los años 80 al patrón nórdico de los 90: consumo en atracones de fin de semana. Así, los jóvenes se convierten en consumidores de fin de semana y días festivos, siendo el lugar de consumo de alcohol la calle, los sitios de diversión, en compañía de «colegas» de grupo, fuera del ámbito del hogar, y en algunos casos asociados con tabaco, hachis, marihuana, cocaína, heroína o drogas sintéticas.
Hoy en día muchos jóvenes tienen mayores oportunidades y disponen de más ingresos, pero por ello son más vulnerables a las técnicas de marketing y ventas, que cada vez son más agresivas en los productos de consumo y sustancias potencialmente peligrosas como el alcohol. La información que se suministra acerca de las drogas es contradictoria y difusa. Los mitos sobre el alcohol, la confusa división entre drogas “duras” y “blandas”, hacen que la decisión tomada no sea libre ya que se basa en información incorrecta.
Las principales tendencias en los patrones de consumo de alcohol entre los jóvenes son:
- La mayor experimentación con el alcohol entre los/as niños/as.
- El aumento en los consumos de alto riesgo, como consumos excesivos en cortos periodos de tiempo y de «borracheras», especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
- La mezcla de alcohol con otras sustancias psicoactivas (policonsumo).
- En algunos jóvenes hay claros vínculos entre el consumo de alcohol, tabaco y drogas ilegales.
A nivel epidemiológico la relevancia del alcohol se encuentra no sólo en el hecho de que sea la droga más consumida por los adolescentes y jóvenes. Los jóvenes llegan al «uso» y/o «abuso» de alcohol como rito de iniciación a la adolescencia, forma parte de sus vidas y de la sociedad en la que viven. De ahí que el alcohol sea considerado como indispensable en cualquier fiesta. Estas actitudes ante el tóxico son aceptadas por la sociedad, de mejor o peor grado, asistiendo al ritual, cada vez más frecuente en este sector juvenil, de beber porque todos lo hacen, no está mal visto y si no lo haces el grupo de pares te puede considerar «raro».
Esta asociación entre diversión, alcohol y otras drogas es un fenómeno generalizado en Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que el 5 % de las muertes de jóvenes de 15 a 19 años de edad, en todo el mundo, está asociado con el consumo de alcohol. Sin despreciar el hecho de que «abusar del alcohol» es ya un serio problema, la ingesta de bebidas alcohólicas provoca el 4 % de todas la enfermedades y causa, además, entre el 20 y el 40 % de los cánceres de esófago, hepatitis, epilepsia, accidentes de circulación, agresiones y homicidios.
El Alcoholismo se revela como «un problema» con implicaciones médicas, psíquicas, educativas, sociales y comunitarias. Aún así, tenemos pocas oportunidades de conocer la misión de prevención que muchos profesionales y organizaciones desarrollan cada día. Y la lucha por la prevención del abuso alcohol, lo mismo que contra el consumo de otras drogas, es una parte fundamental del proceso educativo de la sociedad, la escuela y la familia.
Siguiendo a la OMS, convertimos en este momento a la educación sobre drogas en «aquellas actuaciones dirigidas a aumentar la capacidad para tomar decisiones, esclarecer los valores, facilitar su puesta en práctica y desarrollar la aptitud para enfrentarse con diversas situaciones».
animacion | 22 de Mayo de 2007 - 11:22 PM